Momentos en ámbar

Jan 27

Hay momentos en verde. Momentos en rojo. Momentos en ámbar. Momentos de parpadeo intermitente. De espera e incertidumbre. De “y ahora qué”. Hay muchos momentos que no puede llegar a comprender. Momentos que no suceden, pero que no por ello dejan de ser momentos. No dejan de ser. No dejan estar ahí. No nos pasan pero los vivimos.
Son esos momentos en los que tanto nos cuesta arrancar.

Un año sin expectativas

Dec 31

“Soñar y desear es demasiado libre”, eso fue lo que pensó. Lo que dijo en voz baja. Que debería estar más acotado y limitarse a lo posible, a lo probable. A lo real. Y entre copas de champaigne, sonrisas, y besos en la mejilla, pensó que este podría ser un año sin expectativas.
Así conseguiría por fin tener un año sin frustración.
Feliz 2012 a todos.

Que pare y no pare

Dec 19

Hoy en la plaza en la que vivo había una chica sentada en el suelo, con una guitarra, pidiendo dinero, pidiendo quizá también que parara de llover, que la gente parara de mirar como si estuviera loca sobre el suelo mojado, que parara para echar una moneda y no parara de sonreír al marcharse. Que parara y no parara y siguiera con lo que sigue. Que debe de ser la vida. Que nadie sabe muy bien lo que es.

Las inercias

Oct 30

Aún recuerdo cuando el teléfono tenía un dial y podías pensarte mejor eso de llamar a alguien. Podías pensar en hacerlo o no mientras empujabas el disco y dejabas que la inercia hiciera regresar a tu dedo a su posición original. Tenías ese tiempo, ese instante. Podías pensártelo dos, tres, hasta nueve veces. Lo cierto es que no te lo pensabas. Siempre acababas llamando a quien no querías y ya no soportabas pero seguías preguntando “qué tal estás”. Eras tú, como tu dedo, quien en su inercia, regresaba.

Podría seguir siendo

Sep 09

Un hombre espera al autobús en una parada que quitaron hace un tiempo. Acaba de encontrar un periódico viejo, en el que las noticias parecen de otro lugar. Por lo visto, en algún momento sucedieron. Apenas reconoce los nombres de los protagonistas. No le dicen nada sus caras. El hombre mira su reloj y se da cuenta de que la pila se ha agotado. No es mediodía, sino medianoche. No es verano, para llevar esa ropa. Es invierno, y la nieve comienza a caer. El hombre está atrapado en un tiempo que no es, pero que por alguna razón pensó que podría seguir siendo.