Archivo de ‘instantes’

Aterrizajes forzosos

May 26

El aterrizaje de mis vacaciones en Berlín ha sido algo forzoso. Además de la apretada agenda laboral, ayer desayuné la preciosa noticia de que no solamente no me devuelve lo que una vez creí que me devolvía, sino que me toca pagar a Hacienda unos 1200 euros.

Una vez pasados los cabezazos que me he dado contra la pared, y viendo que tampoco puedo hacer nada más que apoquinar, me he quitado el polvo de encima. Implique lo que eso implique. Que aún no lo sé.

Y para celebrarlo, aquí unas fotos de posiblemente la ciudad que más se puede parecer a mí por su caos, sus desconchones, y sus eternas ganas de volver a nacer una y otra vez.

miedos

Sep 25

El cielo está blanco hoy. Un poco gris a ratos, un poco azul a veces, pero principalmente está blanco. Miro al cielo desde la ventana de la oficina, recordándome el miedo que tengo a volar. No es un miedo incontrolado, sino unmiedo sordo, sin más. Un miedo de esos que afrontas cerrando los ojos y los puños, esperando a que pase. Creo que es el mismo miedo que le cogí a la vida una vez, y que a base de sacudidas y cristales rotos, logré vencer.

cachitos

Jul 19

El otro día, y gracias a mis lecturas matutinas de Kurt Vonnegut, pensé que si cortáramos todos los Estados en pedazos pequeñitos y dejáramos de llamarlos Estado, quizá todo esto tuviera algún remedio.

bruma

May 05

Hace unos pocos días cumplí los treinta años. Dentro de unos pocos, asistiré a una cena llena de espíritu del 78 junto a mis compañeros (odiosos entonces en su inmensa mayoría, ahora, toda una incógnita) de colegio. Creo que con la bruma nostálgica que llega con esta edad, no soy capaz de ver nada claro. Ni mis pensamientos más obsesivos. Últimamente anda preocupada porque no recuerdo apenas nada de mi infancia. Por eso interrogo a los que me rodeaban. ¿Cómo era yo? ¿Alguien me lo puede decir sin que me suene raro, ajeno, irreconocible? Supongo que no. ¿Y cómo soy ahora? ¿Alguien sabe cómo soy y me lo puede decir sin que me parezca equivocado?

Supongo que tampoco. Ni siquiera yo puedo responderlo. La bruma a los treinta (y a los veinte y a los cuarenta) resulta demasiado espesa.

madurez

Dec 30

Disculpen si me extiendo demasiado esta noche en la que tengo los ojos vidriosos…

Hace ya más de un año, un año y un mes, sufrí mi crisis de ansiedad. Este episodio, que para muchas personas no significa gran cosa, marcó un antes y un después en mi vida. De algún modo, ya no soy la misma persona. Ni lo volveré a ser. Y la lucha está en no necesitar volver a serlo. En vencer la nostalgia por no ser ya quien era. En pensar que tampoco merecía la pena seguir siéndolo.

Este ha sido un año muy duro, de pelea y rabia contenida cada vez que me volvía a encontrar mal. Ha sido un año de contradicciones, de caminos opuestos, de sentir una cosa y al segundo otra. De pensar y luchar por no pensar. Ha sido un camino lleno de cruces y rotondas en los que me encontraba totalmente perdida. La vida giraba y giraba y yo no le encontraba ningún sentido.

Poco a poco creo que lo he ido superando. Más allá de las soluciones farmacéuticas y las consultas con el psiquiatra. Sólo que después de la ansiedad, llegó cierto período de depresión. De hartazgo y pérdida de ilusiones. Un período de agachar la cabeza y seguir funcionando como si fuera una tonta útil. Que es como me siento a veces.

Queda un día para que finalice el año y de nuevo me encuentro en la encrucijada. Pero esta vez, es diferente. Ya no quiero dar más pena. No quiero más protección. Ni nada. No quiero poseer ni sentirme poseída. Quiero fluir. Escribir. Y equivocarme. Caer y volver a levantarme. Ser más madura, más serena. Voy a cumplir los treinta y sé que nada es para siempre. Y es mejor así.

Espero que este 2008 que empieza, sepáis vivirlo con intensidad. ¡Mucha mierda a todos!