Abandonados al azar

Apr 03

Hoy he encontrado un libro metido en un plástico. Estaba sobre un banco, mojándose. El plástico, que no el libro. He mirado a mi alrededor y no había nadie. Parecía haber sido abandonado intencionadamente para que alguien lo cogiera. Alguien que no creyera mucho ni en el azar, ni en la suerte, ni en las casualidades. Para que le estuviese bien empleado. Para darle una lección.
Bien, pues ese alguien he sido yo.

Agnes queen of sorrow

Feb 22

Me lo ha enseñado Giorgio Bassmatti.
Y he pensado que en estos tiempos y en estos climas, se nos ve igual ojerosos y famélicos, prometiéndonos esperar un día más.

Reconstrucciones

Feb 03

Te escribiría una canción pero sería una melodía desafinada. Un poema, pero no rimaría ni de lejos. Un cuento, pero sin inicio, nudo ni desenlace. Te diría que me gustas, pero ni siquiera te conozco. Solamente tengo tu nombre, tu foto y a lo sumo, tu árbol genealógico. A partir de ahí, te reconstruyo en mis sueños, mis deseos y sobre todo, en mis frustraciones. Eso me sale bien. Eso me sale rematadamente bien.

La palabra

Dec 31

Maneja el teléfono móvil de manera nerviosa. A veces se le escurre entre los dedos. A veces se le cae. Ha perdido toda la tarde esperando una palabra suya. Una palabra breve y sonora. No, no ha perdido toda la tarde. Ha perdido toda la vida. Escuchando el eco imaginario. La grafía inexistente. El aliento improbable de esa palabra corta y concisa.
Ese, “voy” que ahora apenas tiene sentido.

El tren

Dec 27

Hace años que no venías por aquí pero todo sigue igual. Hace el mismo frío. Quizá sea algo más húmedo esta vez. Y tú tienes más años, lo cual no quiere decir que sepas más. De hecho, sabes menos. Sabes poco y mal. Tienes la sensación de que todo está donde lo dejaste aquella vez. Papeleras, colillas y despedidas, todas están como cuando te subiste a aquel tren que no iba a ninguna parte y por el que no miraste atrás. Ahora sí miras atrás. Y también miras a tu alrededor. Y miras a las vías, que esperan el roce cálido de las ruedas. Y miras al jefe de estación, cuyo uniforme deja entrever pequeñas manchas de ginebra y frustración.
Dicen por la megafonía que el tren se va a retrasar.