Hoy en la plaza en la que vivo había una chica sentada en el suelo, con una guitarra, pidiendo dinero, pidiendo quizá también que parara de llover, que la gente parara de mirar como si estuviera loca sobre el suelo mojado, que parara para echar una moneda y no parara de sonreír al marcharse. Que parara y no parara y siguiera con lo que sigue. Que debe de ser la vida. Que nadie sabe muy bien lo que es.

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