Aterrizajes forzosos
May 26
El aterrizaje de mis vacaciones en Berlín ha sido algo forzoso. Además de la apretada agenda laboral, ayer desayuné la preciosa noticia de que no solamente no me devuelve lo que una vez creí que me devolvía, sino que me toca pagar a Hacienda unos 1200 euros.
Una vez pasados los cabezazos que me he dado contra la pared, y viendo que tampoco puedo hacer nada más que apoquinar, me he quitado el polvo de encima. Implique lo que eso implique. Que aún no lo sé.
Y para celebrarlo, aquí unas fotos de posiblemente la ciudad que más se puede parecer a mí por su caos, sus desconchones, y sus eternas ganas de volver a nacer una y otra vez.
