Huevo duro
Jul 14
Cada noche, sentada en su sofá, ella cenaba un huevo duro porque le recordaba a él. A aquel chico con cáscara y caparazón que nunca llegó a conocer demasiado pero que tantas veces imaginó. Algunas noches sentía la tristeza de quien añora las cosas que jamás le ocurrieron. Esas noches envolvía aquel huevo duro en un abrazo de jamón de York.
