Hay personas que tienen serios problemas para vivir el presente. Algunas viven ancladas en el pasado. Otras, bajo el yugo de un futuro que está por llegar y que vaya usted a saber cómo va a ser. Bien, yo soy de ese último tipo de personas. De las que temen el futuro. De las que siempre piensan lo peor. De las que visualizan lo años venideros como el infierno de Dante, pero en vida. De un modo apocalíptico. Tengo miedo a la enfermedad, la soledad no deseada y a la muerte. Y sobre todo, tengo pánico a la tristeza. A que todo aquello que vendrá, sea como sea, no me guste.
Eso me impide vivir el presente. Un presente del que no me puedo quejar, más bien todo lo contrario. Tengo un trabajo que me llena y me satisface enormemente (salvo cuando nos tocan las narices al bueno de Goio y a mí). Unos amigos que ni me los merezco. Una familia que es especial y genial a partes iguales. Y sin embargo, yo les respondo con una carácter cada día más amargo, triste, preocupado.
Vivir así no es vivir. Es morir lentamente. Y eso es lo que me está pasando.
El primer paso era reconocerlo y decirlo en alto.
El siguiente debe ser dejar de hacerlo.
Y vivir. Vivir de verdad.
PD: Este es el post más sincero que he escrito en mucho tiempo. Disculpen las molestias.

5 comentarios en “Vivir el presente”
Javier Aldana
06/12/2009
Si al final todo sale bien, chiquilla.
El problema está en profecías autocumplidas (o como lo llamen). Ya sabes.
ander
07/12/2009
Sekula ez nuke hain garbi adieraziko zuk lerro gutxietan bota duzuna. Oraingoan, zure hitzak ispilu izan dira. Eskerrik asko
ibon
09/12/2009
Eskerrik asko denokin konpartitzeagatik.
Muxu handi bat! (zeozertarako balio baldin badizu, behintzat)
Iñaki Iñarra
09/12/2009
Aunque suene a frase hecha…pensar en el futuro sólo sirve si te hace actuar en el presente…y sobre lo del miedo a la muerte, piensa que es lo único seguro que tenemos todos desde que nacemos.
Te lo dice un hipocondriaco de aupa y lo sabes.
De todas formas creo que es muy dificil conseguir vivir el presente bajo la influencia de una educación occidental en la que no se habla de energias del cuerpo, la muerte o incluso las relaciones humanas. Es más, hablar de ello es de “locos o raros”
La clave es dejar de lado el pensamiento cartesiano y disfrutar de vez en cuando con el 2+2=5…a mi me funciona.
Regina
09/12/2009
¿Y no te sientes muchísimo mejor después de haberlo dicho?
Ya sabes que no estoy en las condiciones idóneas yo de darte consejos ni ánimos, pero bueno… supongo que luego las cosas no son tan terribles como lo parecen a veces.
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